
Carnes El Desierto
Un servicio de carne asada a domicilio que aparta fechas sin que nadie conteste el teléfono.
Tijuana, Baja California
Un sitio bonito que nadie encuentra es un folleto caro. Aquí se hacen los otros: los que salen en Google cuando alguien busca lo que tú vendes —en español y en inglés—, cargan rápido en el celular y contestan solos las preguntas que hoy contestas tú.
Desde $10,000 · Respuesta el mismo día · 2 proyectos a la vez, máximo
Español e inglés
Todos los días cruzan miles de personas por las garitas de Tijuana. Muchas vienen a comprar algo que de su lado cuesta el doble: dentista, medicinas, lentes, mecánico, veterinario, una fiesta. Y todas, sin excepción, lo buscan primero en Google. En inglés.
Trabajos
Ninguno es una plantilla con el logo encima. Cada uno resuelve algo que al negocio le estaba costando tiempo o clientes.

Un servicio de carne asada a domicilio que aparta fechas sin que nadie conteste el teléfono.

Un consultorio en Tijuana que atiende igual al paciente de aquí y al que cruza de San Diego.

Una repostería donde el cliente arma su pedido, ve el total y lo manda sin negociar por WhatsApp.
Por qué aquí
Tijuana no es una ciudad cualquiera con una frontera al lado: es una ciudad que funciona con la frontera adentro. Un negocio que solo existe en español es invisible para toda la gente que cruza y busca en inglés. Aquí los dos idiomas no son un extra que se cotiza aparte: son parte de entender dónde estás vendiendo.
Un sitio bonito que nadie encuentra es un folleto caro. Cada sitio sale con su ficha de Google Business, sus datos estructurados y textos escritos para lo que la gente de verdad teclea. No es un servicio adicional que se ofrece al final: es el punto de tener sitio.
Están en esta página, a la vista, sin pedir cotización. Si el rango no te cuadra, te ahorras la llamada. Y si te cuadra, la primera plática empieza donde debe empezar: en tu negocio, no en el precio.
Precios
No hay que pedir cotización para saber si te alcanza. Si el rango no te cuadra, te ahorras la llamada.
Para el negocio que hoy solo existe en Facebook y necesita algo suyo, ya.
$10,000 – $15,000
1 a 2 semanas
El dominio se paga aparte, cuesta entre $200 y $500 al año y queda a tu nombre.
Preguntar por EsencialPara el negocio que ya tiene clientes y quiere que lo encuentren solo.
$25,000 – $40,000
3 a 5 semanas
Es el paquete que más se contrata y el que más rinde.
Preguntar por NegocioPara el negocio que atiende gente de San Diego y hoy los está perdiendo.
$45,000 – $60,000
5 a 8 semanas
Vivimos en la frontera. Un dentista en Tijuana que no tiene sitio en inglés le está regalando al de al lado al paciente que cruza.
Preguntar por BilingüeCómo trabajamos
Lo que más molesta de contratar a alguien es no saber qué está pasando. Aquí sí.
Media hora, por WhatsApp, café o videollamada. Qué vendes, quién te compra, cuánto de eso viene del otro lado, qué te preguntan siempre y qué te gustaría dejar de contestar veinte veces al día.
Tú pones: Contarlo. Nada más.
En dos o tres días llega por escrito: qué páginas lleva, qué hace cada una, si va en uno o en dos idiomas, cuánto cuesta y cuándo está. El precio de esa propuesta es el que queda; no hay sorpresas al final.
Tú pones: Leerla y decir qué le falta o le sobra.
Fotos, logo, precios, horarios, textos. Aquí es donde se atoran casi todos los proyectos, así que en vez de pedir «lo que tengas» llega una lista concreta. Si no hay fotos decentes, hay una guía para tomarlas con el celular.
Tú pones: El anticipo del 50% y el material de la lista.
No llega una imagen de cómo va a quedar: llega un enlace al sitio funcionando. Lo pruebas en tu celular, se lo enseñas a tu gente, y de ahí sale la lista de cambios. Dos rondas van incluidas.
Tú pones: Probarlo de verdad y mandar la lista de cambios.
Se conecta el dominio, se da de alta en Google, y hay una sesión de una hora para que puedas cambiar precios y horarios sin depender de nadie. El sitio queda a tu nombre: dominio, cuentas y accesos.
Tú pones: El resto del pago y una hora de tu tiempo.
Preguntas
Porque no es lo mismo. Por 3 mil pesos te ponen una plantilla con el nombre de tu negocio encima. Lo que se entrega aquí se hace para tu negocio: sale en Google cuando alguien busca lo que vendes, carga rápido en el celular con datos, y hace el trabajo que hoy haces tú a mano —cotizar, agendar, contestar lo mismo veinte veces—. Si lo único que necesitas es una página que exista, dilo con confianza y aquí mismo te dicen dónde te la hacen barata.
El Esencial en una o dos semanas. El de Negocio entre tres y cinco. El Bilingüe entre cinco y ocho. El reloj empieza cuando llega el material, no cuando se paga el anticipo: la mayoría de las demoras vienen de fotos y textos que no llegan.
Depende de dónde viene tu cliente. Si atiendes gente que cruza —dentista, farmacia, taller, veterinaria, eventos— es lo que más te va a rendir de todo el sitio. Si vives del cliente del barrio, no: ahí el inglés no te trae un peso y conviene el paquete de un idioma. Es la primera pregunta que se hace en la plática, y la respuesta honesta a veces es que no.
Sí, y es importante. El dominio se compra a tu nombre y con tu correo. Las cuentas de hospedaje y de Google son tuyas. Si mañana te quieres ir con otro, te llevas todo sin pedir permiso. Cuidado con quien te ofrezca un sitio donde el dominio quede a nombre de él: eso no es un servicio, es una correa.
Búscalo ahorita mismo, como lo buscaría un cliente. Y luego búscalo otra vez en inglés. Si no apareces, o aparece solo tu Facebook, ahí está el trabajo por hacer. Escribe y te llega un diagnóstico de qué haría falta, sin costo y sin que tengas que contratar nada.